Curioso.
Cuando la mayoría de la gente usa un disfraz, algunas veces para esconder lo que no es, pero lo que quiere ser, y otras, por promiscuidad, otras, idealización... Un largo etcétera. Mientras, yo, me encuentro con mi verdadera identidad. Este día, doy rienda suelta a mis instintos: en carnaval, todo es mentira. Todo se vale. Gana el mejor disfraz, el más realista.
Así que, formo parte del desfile y paseo mi penitencia. Camino entre vosotros hacia ningún lado, como la mayoría. Admirad mi disfraz, lo que soy hoy, lo que no fui ayer y lo que muchos, quizás, seáis mañana.
¿Verdad que parezco levitar? ¿Ser intangible? No os acordáis, pero algunos me habéis visto hace más o menos tres meses. En la noche de las brujas, cuando uno a uno, fui marcándoos.
Hoy, vengo a llevaros conmigo. A cambiar vuestros disfraces de colores a monocromo, a otorgaros el mayor anhelo que queréis: la inmortalidad.
Pero a mi manera.
En este plano desfilamos a diario. Ante un público que cuando nos ve, alza la voz o sale corriendo. Son nuestros mejores espectadores.
Gracias por pasar a leerme ;*
Foto:Pexels.

